jueves, 20 de mayo de 2010

Cigalas: vivas hasta su mesa

Este crustáceo conocido en el mundo científico como nephrops norvegicus  y entre nosotros simplemente como cigala, llega vivo hasta los puestos del Señor Martín, para preservar toda su frescura y calidad gastronómica. Algo realmente poco habitual, con lo que se asegura el mínimo tiempo transcurrido desde su captura. Inconfundible gracias a su duro caparazón rosa y ojos saltones, gusta especialmente de las profundidades marinas del Atlántico, aunque también podremos encontrarla en el Mediterráneo y en las costas norteafricanas. Habita en fondos arenosos cubiertos de algas, donde caza moluscos, bivalvos y pececillos, que somete al poder triturador de sus pinzas delanteras. Estos solitarios predadores nocturnos, gracias a esa proteica alimentación, nos regalan sus carnes ligeramente rosáceas, firmes y sabrosas, de maravilloso sabor yodado.

DE TRONCO, LAS MÁS PRECIADAS

Conocidas también como cigalas rojas, debido a su llamativo y vivo color, son las más valoradas, debido a su medida y peso, ya que llegan a alcanzar hasta los nada menos que 35 centímetros de longitud y 500 gramos por pieza; pero sobre todo, lo que destaca de las cigalas de tronco es su inigualable calidad. Pescadas en las costas, las de "El Señor Martín" provienen de aguas gaditanas y destacan por su carne vigorosa y extremadamente prieta, al tiempo que delicada. Acérquese a nuestros puestos y descubra los secretos de estos crustáceos gourmet, no le defraudarán. Además, forman parte activa de cualquier dieta hipocalórica que se precie, ya que son, junto con el percebe, los crustáceos que nos aporta menos calorías. No tenemos excusa. Partidas por la mitad y a la plancha, son el plato ideal para los días calurosos que se aproximan.

cigala

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